Por:
Oscar Alemán
El empresario que en un momento fue admirado y
envidiado como un héroe local, sigue encadenado a su estado financiero.
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Tomado
de www.entrecomics.com
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En cada época las figuras de
mayor estatus son admiradas por sus seguidores y envidiadas por el resto de la
sociedad que, irónicamente, los eligió y los mantiene en un nivel superior al
promedio. Esta elección paso del valiente guerrero al piadoso Santo y del erudito
al empresario. Siempre la ciudadanía ha elegido a personas con habilidades,
aptitudes y actitudes superiores al promedio para considerarlos héroes y
envidiarlos como dice Fernando Savater
“representa el nivel más alto, envidiable y logrado de la escala
social”.
El empresario local se ha
convertido en el héroe del momento. Su labor como inversor, trabajador y erudito
dentro de su rubro lo mantienen en un estatus social admirable y envidiable.
Sus conocidos y allegados lo ven creciendo por su buena labor, servicio y
producto pensando que su éxito, que se reduce a la cantidad de dinero en su
bolsillo, puede estar ligado a la ilegalidad o al primer antivalor que sea
fácil de generar en un rumor; mientras tanto el emprendedor debe todas las
tardes pensar en su estabilidad económica, estabilidad social, manejo de
proveedores, servicio al cliente , pagar al banco y ahorrar lo que queda,
negándose a sí mismo la cadena financiera que aún lo rodea.
Para llegar al punto de
supuesto éxito el emprendedor tuvo que pasar por una motivación de
independizarse, analizar las desventajas de ser un empleado y volverse inconscientemente
un auto empleado, e invertir dinero para luego intentar recuperarlo. Su motivación puede ser solucionar sus
problemas económicos y darle algo más a su familia, lo cual lo llevo a buscar
una opción que cumpliera su meta y ayudara a otros, sus clientes.
El interés de suplir sus
necesidades ayudando a otros a satisfacer las suyas son parte de las virtudes
que explica Savater en el libro “la dimensión ética de la empresa” donde la audacia, la identificación del interés común,
la prudencia, la responsabilidad, la eficacia, la ética de mínimos y la
confianza, guiaran al emprendedor. Cada virtud permite entender las
características del empresario ideal, el cual piensa en su bienestar económico
y también piensa en el bien común, el bienestar compartido y social. Con estas
virtudes ser independiente y crecer esta más cerca.
Pero el crecimiento no es
directamente proporcional a su esfuerzo, debido a que su negocio, ya reconocido
y rentable, lo mantiene amarrado a seguir trabajando en un horario especifico
durante la semana, convirtiéndose en auto empleado y dependiente de su negocio.
Si un panadero, con el mejor pan de la ciudad, cierra y deja de vender una
semana para ir a vacacionar con el dinero de sus ganancias, su dinero y sus
clientes se alejaran e irán a la panadería más cercana, obligando al empresario
a empezar de nuevo, casi desde cero. En retrospectiva, descansar es un lujo que
no puede darse.
El empresario debe
evolucionar para crecer y que las ganancias sigan aumentando sin que él tenga
que permanecer en su negocio hasta fallecer. Según el libro “Padre Rico, Padre
Pobre” de Robert Kiyosaki y Sharon Lechter, el dueño de negocio tendría dos
opciones en su proceso “la vía rápida” o
“la carrera de la rata”. Kiyosaki en este libro describe un juego
llamado “cash-flow” o flujo de caja, que
representa como es la vida monetaria de una persona. Alguien que lo juegue empieza a seguir la
“carrera de la rata” la cual es el método tradicional de obtención y gasto de
dinero, donde pagas por tu educación y te educas para trabajar y obtener dinero
para pagar otras cosas. Al salir de la esta vía con un flujo de dinero estable
y una inversión funcional empieza el proceso en “la pista rápida” donde su
esfuerzo y su negocio ya dieron frutos y es independiente de invertir, crear y
hacer nuevas estrategias de crecimiento.
Con este juego Sharon
Lechter habla de su experiencia pues la reacción de las tres personas con las
que jugo fue diferente. El banquero, con
40 años, se sorprendió de la importancia de hacer un flujo de caja; la hija de
Lechter, con 19 años, dijo que aprendería más de cómo manejar su dinero; y un
dueño de negocio dijo: “No necesito saber esto, yo contrato contadores,
banqueros y abogados para que me digan estas cosas” sin pensar que estas
personas serán otro gasto más y menos dinero en su bolsillo.
Cada empresario entiende
como maneja su dinero, tal vez su crédito es más explosivo que seguro, o tal vez maneja bien su dinero pero por lo
mismo no tiene ganancias y debe esperar un par de años para obtener algo; ellos
siguen el “camino seguro”, sin riesgos o temores como “la carrera de una rata”
en su rueda individual con una cadena propia.
Mientras emprendedores con visión van con estrategias e inversiones
innovadoras en “la vía rápida” a ser millonarios y los héroes del futuro.